Los presidentes de EE UU y Brasil comparten una visión cercana sobre el movimiento sindical y la dignificación de las condiciones laborales

Un antiguo obrero metalúrgico reconvertido en estadista, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, y el presidente más prosindical de la historia de EE UU, el demócrata Joe Biden, han aunado esfuerzos este miércoles en defensa de los trabajadores. Ambos han presentado en Nueva York, en los márgenes de la 78ª Asamblea General de la ONU, una iniciativa denominada Asociación para los Derechos de los Trabajadores. Mucho de ello sabe Lula, líder del Partido de los Trabajadores (PT), pero Biden no se queda a la zaga en su apoyo a las demandas sindicales, incluso en medio de macrohuelgas como la que puede gripar el importante sector de la automoción.

“Las dos mayores democracias del hemisferio occidental están defendiendo los derechos humanos en todo el mundo y en el hemisferio. Eso incluye los derechos de los trabajadores, y me siento honrado de que vayamos a lanzar una nueva asociación en favor de los derechos de los trabajadores”, ha dicho el presidente de EE UU, recordando que su padre no tuvo un título universitario, “pero era un hombre culto y que trabajó muy duro toda su vida. Decía: ‘Joe, un trabajo es mucho más que un sueldo’. Se trata de tu dignidad. Se trata de tu autoestima. Se trata de poder mirar a tus hijos a los ojos y decirles: ‘Cariño, todo va a ir bien”, añadió el mandatario, instalado desde hace meses en modo campaña electoral de las presidenciales de 2024 y dirigiéndose en concreto a un segmento al que ha siempre ha mimado: la clase media.

Lula tiró también de su experiencia personal para ilustrar la importancia de la iniciativa conjunta. “He trabajado 27 años dentro de la fábrica. He visto el desempleo. He experimentado el desempleo”, recordó. Ya investido en su traje de estadista, apuntó los beneficios que para ambos países plantea la asociación. “Creo que la relación entre EEUU y Brasil mejorará y podremos comportarnos como amigos buscando un objetivo común: el desarrollo y la mejora de la vida de todos”.

La de este miércoles ha sido la segunda reunión de ambos presidentes, y la tercera vez que mantienen una conversación oficial, mediante una llamada telefónica entre las dos citas. Sobre la importancia de la iniciativa común, funcionarios de la Administración de Biden subrayaron el martes en una llamada con periodistas cuántos intereses comunes comparten Brasil y EE UU. La presentación de una iniciativa semejante, indicaron estas fuentes, “pone de relieve el hecho de que la relación entre Estados Unidos y Brasil no es solo bilateral, sino de naturaleza global: los dos mayores exportadores de alimentos del mundo, líderes importantes en materia de clima y en cuestiones que van desde la seguridad alimentaria hasta la no proliferación [nuclear]. Las conversaciones que mantenemos con Brasil son de naturaleza bilateral, regional y global”.

Así, en la senda del interés común, la asociación “es otra área en la que hay una clara afinidad y complementariedad entre Estados Unidos y Brasil, pero también entre nuestros dos presidentes, ya que esta es realmente una de sus principales prioridades, asegurar que las familias trabajadoras tengan sus derechos protegidos”. De nuevo el mantra de la clase media que articula buena parte del discurso, y del programa electoral, de Biden. Un aliento que en Brasil ha sacado de la pobreza a millones de personas gracias al programa Bolsa Familia implementado durante el primer mandato de Lula, y relanzado en el actual. En palabras del mandatario brasileño, el objetivo es “el desarrollo de una vida mejor para todos”.

La asociación, que no es vinculante y aspira a extenderse a otros países, tiene entre otros objetivos hacer frente a determinados fenómenos “como el trabajo forzoso y el trabajo infantil, la responsabilidad de los inversores y la discriminación en el lugar de trabajo”, según fuentes de Washington. El trabajo infantil ligado a menores migrantes ha experimentado un aumento desproporcionado en EE UU en los últimos años, incluso en grandes empresas.

El encuentro entre Biden y Lula se ha producido a mediodía de este miércoles en un hotel de Nueva York. Lula fue el primer orador que abrió este martes las sesiones del plenario de la ONU, con un discurso enérgico centrado en un objetivo: el imperioso combate contra el hambre. La relación entre EE UU y Brasil ha vuelto a recuperar su velocidad de crucero tras el retorno al poder de Lula, tras el convulso periodo del ultraderechista Jair Bolsonaro, y ambos líderes, en las antípodas sociales, comparten sin embargo una visión cercana sobre asuntos clave como el clima o el derecho laboral, “otro ámbito en el que existe afinidad entre nuestros dos presidentes”, según las citadas fuentes de la Administración de Biden. Dos presidentes “excepcionalmente compenetrados en su concepción de una economía al servicio de los trabajadores”.

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